Tenés tu librito?
“La confianza no viene de tener siempre la razón, sino de no tener miedo a estar equivocado”.
- Peter McIntyre.
Los mejores inversores tienen su propio libro que define la estrategia y la filosofía con la cual se acercan al mercado. Y con ese librito en la mano, toman decisiones con convicción. Pero no todos tienen el suyo. Algunos todavía basan sus decisiones en lo que leyeron en Twitter, en el diario o según el último movimiento de Donald Trump.
Yo tardé varios años en darme cuenta de que, para hacer grandes inversiones, tenía que empezar a confiar en mí mismo escribiendo mi propio librito.
A ver, no está mal apoyarse en la opinión de otros. El problema es quedarse ahí para siempre…
Mi primera experiencia positiva en el mercado fue con Agrometal, una acción argentina. Estaba leyendo el diario como todas las mañanas y frené en la sección financiera, buscando dónde meter mis primeros ahorros.
Con poca idea del mercado, me llamó la atención una entrevista a un “reconocido analista financiero” que salía en El Cronista. El periodista le preguntaba cuáles eran las empresas que, según él, se verían beneficiadas si Mauricio Macri ganaba las elecciones presidenciales del 2015. El analista mencionaba algunas y, entre ellas, justo estaba Agrometal.
No dijo nada loco. En los medios se había formado cierto consenso de que el agro iba a verse beneficiado con un cambio en las políticas económicas. Entonces, sin pensarlo demasiado, compré acciones de AGRO desde mi home banking.
Semanas más tarde, Mauricio Macri sorprende en las elecciones generales de octubre y el mercado reacciona con una fuerte suba. Entro a mi home banking del Santander Río y tenía 40% más de lo que había invertido. No tenía idea si mantener o vender (comprar más no podía porque había puesto, literalmente, todos mis ahorros), así que tuve que esperar una nueva nota de este analista financiero…
La espera fue dulce porque la acción siguió subiendo mucho más hasta fines del 2015, pero yo no volvía a encontrar opiniones de este analista. Como si hubiese dejado de existir, desapareció de El Cronista, el diario que yo leía todas las mañanas.
En esa época, Twitter finanzas casi no existía. Había pocas cuentas que informaban cierres del mercado y alguna que otra sobre licitaciones de deuda. No sé cómo, pero terminé cayendo en el Foro de Rava y descubrí que había una sección especial sobre Agrometal. Para mí, era como un chico entrando a un parque de diversiones.
Recuerdo haber leído por primera vez términos como “toma de ganancias”, “empome” y “voladura”. Detrás de apodos rarísimos, personas con años de mercado compartían su visión de los activos con mucho humor y malas palabras.
Así tomé la decisión de vender Agrometal, abrirme una comitente en un broker y ver hacia dónde “rotar las ganancias” como decía en Rava. Pero todo eso lo hacía apoyándome en la visión de otros, sin tener idea de cuál era su estrategia, perfil de riesgo u objetivo.
Yo no tenía MI librito. Seguía el de otros. Y claro, por falta de experiencia, conocimiento y confianza, me apoyaba constantemente en lo que opinaban los demás.
Todavía conservo mis amistades del secundario. Una de ellas es Iván, uno de mis amigos más íntimos y con quien más hablo en el día a día. Él empezó a invertir en el 2018, después de que en un viaje le comenté la caída del mercado argentino y decidió aprovechar la oportunidad.
Si bien no tiene experiencia en negocios, trabaja en el sector financiero desde el 2019 y siempre le interesó el mundo bursátil. El tema es que, como me tiene mucha confianza, suele tomar decisiones muy parecidas a las mías.
Y aunque no le fue mal en estos años, estoy seguro de que le habría ido mucho mejor si hubiese confiado más en su propia intuición. Especialmente en los últimos tres años…
Él veía enormes oportunidades en empresas como Nvidia, AMD y otros semiconductores relacionados con la inteligencia artificial porque le interesa muchísimo todo lo vinculado a chips y tecnología.
Yo, en cambio, no estaba tan convencido de esas inversiones. Entonces, cuando me preguntaba mi opinión, probablemente lo dejaba con más dudas que certezas. Y aunque él no lo admita, estoy seguro de que dejó pasar varias de esas oportunidades porque no tenía mi “confirmación”.
Otro punto es que yo me fui volviendo más exigente con el paso del tiempo. Ya no compro acciones que no entiendo bien, aunque me encanten sus gráficos o sus balances. Estoy en una etapa bastante distinta, más enfocada en cuidar lo ganado que en encontrar la próxima gran suba.
Hace poco tuvimos una charla sobre esto. Nos pusimos a mirar su cartera y me di cuenta de que era demasiado parecida a la mía.
Y ahí entendí que el problema no era que no confiara en sí mismo. El problema es que, en todos estos años, nunca se frenó a escribir SU propio librito.
Lo más lindo del mercado es que cada uno tiene su propia visión. Y eso no lo va a cambiar la inteligencia artificial.
Podés conocer bien los riesgos, los beneficios y tener acceso a toda la información necesaria, pero aun así tu opinión puede ser totalmente distinta a la de otra persona con los mismos datos.
El librito no solo te dice qué, cuándo y cómo comprar. También marca el ritmo con el que vivís el mercado. Ahí termina apareciendo tu filosofía de vida, la manera en la que te acercás a la bolsa y el tipo de riesgos que estás dispuesto a asumir.
Hubo un momento en el que tuve que sentarme tranquilo, tomarme un tiempo para reflexionar y escribir mi propio librito. Con los años le fui haciendo modificaciones, pero la idea base se mantiene. Y es lo que mejor resultado me da según mi personalidad y mi estilo de vida.
La mayoría de los debates del mercado existen porque hay personas con maneras totalmente distintas de invertir y operar. Y justamente eso crea mercado, oportunidades y riesgos. Siempre fue así y probablemente siempre lo será.
Lo que sí no podés dejar de tener es tu propio librito. Es un trabajo personal, a veces incómodo al principio, pero que con el tiempo termina dando resultados. Con ese librito sobrevivís mejor a las crisis y también manejás distinto los momentos de euforia. Yo cada tanto vuelvo a revisarlo, para chequear que no me esté alejando de mi propia filosofía.
Esta semana animé a mi amigo Iván a escribir el suyo y ya empezó a tomar decisiones que unos días atrás no se animaba a tomar. Lo primero que le dio ese ejercicio fue seguridad y libertad. Compró acciones que a mí no me gustaban, empezaron a subir y hoy está ganando confianza en su propia visión.
Y eso mismo quería dejarte con este mail, no solo que te tomes el tiempo (si podés, hoy mismo) de escribir tu propio librito, sino también que empieces a confiar más en vos, en tus ideas y en tu manera de ver el mercado.
Muchas gracias por compartir conmigo este hermoso camino. Sé también que algunos de ustedes se basan en mi opinión para tomar decisiones y eso es algo que valoro muchísimo, pero también me genera una responsabilidad enorme.
Nunca quise que este espacio se transforme en “seguir a alguien”, sino en ayudarlos a construir su propio criterio, su propio libro y su propia forma de ver el mercado. Yo me equivoco, cambio de opinión y sigo aprendiendo constantemente. Lo más valioso no es coincidir conmigo, sino desarrollar la confianza suficiente para pensar por ustedes mismos invitando a la reflexión.
Si este correo te sirvió, sentite libre de compartirlo.
Nos leemos en el próximo mail. Que tengas un buen fin de semana, rodeado de afectos.
Un abrazo,
Chino


Cada uno tiene su librito ....aunque no lo sepa... con el tiempo va cambiando..a los 17 años le dije al viejo (bolsero de alma) ...comprame acciones de Fiplasto (con mis primeros dos sueldos de becario en Ducilo) ... a los 6 meses vendi y me compré mi primer Renault4 ....mi viejo me preguntó ...porque elegiste FIPLASTO .... " porque lo lleva en el parabrisas el Ford de TC de Traverso" ...con esta anécdota quiero decir que el librito se va escribiendo y se va adaptando a la vida de uno ... en mi juventud era más arriesgado (llegué a comprar Inalruco con patrimoio neto negativo) los años te van enseñando y te vas adaptando y seguis escribiendo tu libro sin papel ni lapicera. ABRAZO GRANDE
Muy bueno, Chino, en mi caso son tres los libritos, el mío (apunto a 10 años), otro mío pero en donde pongo plata para comprarle un dpto a una hija (apunto a un plazo de 5 años) y el tercero ya que le ayudo a otra hija a manejar sus inversiones (muy largo plazo porque ya tiene dpto y auto).
Dicho esto, en mi caso leo todo lo que puedo y después tomo decisiones.
Vos sos una fuente de información aunque no necesariamente replico la totalidad de las posiciones y, mucho menos, los porcentajes de participación en la cartera (no dormiría tranquilo teniendo el 30% o más en una única posición).
Abrazo